Siempre me ha llamado la atención el hecho que en primavera, según lo que me enseñaron cuando estudiaba en la Universidad, se acentuaban los trastornos del ánimo y de la conducta en las personas, tales como las depresiones, las angustias e incluso las psicopatías. Y ya que estamos en primavera y entrando de lleno a una época del año con más luz solar y días más luminosos y largos, quise investigar un poco al respecto para aclarar mis dudas.
La explicación que se nos daba en aquellos años universitarios era que la mayor cantidad de luz solar afecta directamente a una glándula del cerebro, la glándula pineal, que es la encargada de regular la secreción de una hormona llamada melatonina, muy relacionada con los ciclos del sueño y el ánimo en general. Y que al haber cambios en la exposición solar en las personas, esto afectaba también la estabilidad de las hormonas que se secretaban en el cerebro y producían cambios en el ánimo. Si bien nunca entendí por qué las personas se deprimían o andaban más cansadas en vez de alegrarse por la cercanía del verano; ahora que lo investigo un poco más me encuentro con que sí existe un gran contingente de personas que se afectan positivamente con la llegada de los días más largos y cálidos (como por ejemplo aquellos que se deprimen en invierno justamente por la falta de sol y calor y que al llegar la primavera mejoran su ánimo); pero que a su vez, existe también otro grupo de personas que son tal vez más sensibles y en quienes estos cambios e irregularidades hormonales los descompensan y afectan negativamente.
Pero se hace hincapié en que existen pocas investigaciones rigurosas respecto a este Trastorno Afectivo Estacional y actualmente se consideran también otros factores más de índole social que podrían estar igualmente afectando a la gente que se deprime en primavera. Esto es como por ejemplo la creencia popular que las personas se “deben” sentir más alegres en esta estación del año y no todos tienen motivos para estarlo, por lo cual quienes no se sienten así, se amargan aún más. Se alude también al factor alergia (por el polen en el aire) como elemento negativo en la vida de muchas personas en primavera, que produce real malestar físico y que en nada ayuda a tener un ánimo muy positivo. Y por otro lado, aquellos que se sienten solos, que no tienen pareja y que ven a otros emparejados, enamorados y felices, más se deprimen.
Lo claro es que sí existen estas alteraciones del ánimo, que no se ven en todas las personas igual porque todos somos afectados de distinta manera al llegar la primavera con su mayor calor y luz solar; que unos estarán más felices que otros, pero que todos modos somos -de alguna manera- influenciados por nuestro astro rey a lo largo del año y que hay que aceptar los cambios de humor como parte constituyente de nuestra naturaleza humana.-









