Aprender a sobrellevar lo inesperado...



A menos de 2 meses de instalarme con familia y todo en esta bella ciudad de Puerto Varas, hemos salido arrancando como personajes de película de catástrofe, por el famoso volcán Calbuco. Ahora es un chiste en casa nuestra huída, -los amigos de la zona ni se inmutaron y ninguno arrancó-, y estamos harto más tranquilos y confiados en que la cosa parece que se está apaciguando.
Pero este hecho -junto a los vividos hace tan poco también por las víctimas de los aluviones en el norte de Chile y ahora último por los del terremoto en Nepal-, me dejan con la motivación de reflexionar un poco respecto a cómo los adultos vivimos las emergencias y cómo se las transmitimos a los niños y jóvenes. Y lo mejor sin duda, es hacerlo con la mayor calma posible, al menos en el estado de ánimo.
Si bien una tragedia requiere de la reacción inmediata del adulto que está a cargo del niño para ponerlo a salvo (y ponerse a salvo a sí mismo también), la idea es que sea de forma rápida, firme y segura, pero sin exagerada emocionalidad negativa como gritar que se acaba el mundo, que nos vamos a morir todos o exclamaciones parecidas... La idea es mantener el control para pensar con la mayor claridad posible y de paso ofrecerle una experiencia no tan traumática a los que tenemos a cargo. Que no cunda el pánico, esa es la idea, la paranoia colectiva es mucho peor. Y bueno, si la cosa se pone color hormiga y están todos demasiados alterados, no queda más que correr, pero no olvidemos tomar de la mano a los niños primero, asegurarnos que nos siguen y mantener la compostura (en estos casos gritar un poco está permitido...).
Por último, he leído que cuando los niños quedan con estrés post-traumático una medida sencilla y útil para ayudarlos a superar el trauma es el contar las historias de lo ocurrido haciendo hincapié en los aspectos cómicos y/o positivos, para que en la cabecita de los niños los hechos vayan tomando otra cara y les sean más amables a la hora de recordarlos. La reconstrucción de los hechos con estas leves variantes ya sean en modo de cuentos, relatos o dibujos hechos por ellos mismos, son estrategias terapéuticas para superar el estrés vivido.
En nuestro caso tuvimos suerte porque el chico de 2 años vivió la aventura como un abrupto viaje inesperado pero siempre bien recibido, a la casa de los abuelos (y nadie le gritó para que se apurara) y nuestra lola de 14, que quedó un poco más en shock con la imagen del volcán humeando la tremenda nube en su ventana, no tuvo problemas después en tomarse para chiste la huída -que no entendía bien en el momento- y que de paso le enseñó que cuando los padres dan la orden, primero se obedece y luego se pregunta, ¿no?





 

Consulta: Clínica Alemana, Puerto Varas.

  • Problemas emocionales (celos, depresión, déficit en habilidades sociales, impulsividad, oposicionismo, timidez, ansiedad de separación, enuresis, encopresis, entre otros).

  • Dificultades de adaptación o rendimiento escolar

  • Problemas de la adolescencia

  • Estrés post-traumático

  • Alteraciones en las relaciones intrafamiliares

Desarrollo personal y Evaluaciones Psicológicas en niños y jóvenes:


  • Personalidad

  • Afectividad y estado emocional

  • Autoestima

  • Nivel madurativo

  • Nivel cognitivo

  • Desarrollo Moral

Valor consulta: $35.000 (reembolsable por Isapres)


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