Cuando los Padres se separan...


Este es un temazo. Resulta muy difícil que los padres se separen y queden como amigos, lo más probable es que existan rencores y roces en la relación posterior entre ellos. Para los niños entonces, la separación de sus padres casi siempre se vive con mucha pena y dolor, al igual que para los padres mismos.
Si una familia se encuentra en estas circunstancias, en que todos sus miembros están sufriendo por la disgregación y no sabiendo cómo enfrentarla, lo más probable es que existan distintas manifestaciones de rabia y dolor en los hijos, tales como más sensibilidad y tendencia al llanto, enojo y molestia por detalles que antes no importaban, culpar a uno de los padres por la separación y en muchos casos también, el creer que los papás se separaron por su culpa. Los niños, sobre todo los más pequeños que no captan las verdaderas razones de la separación, se confunden fácilmente, se angustian y pueden llegar a interpretar que ellos son la causa de la separación, o que la madre o el padre que quedó a cargo de ellos, también los va a dejar.
Por otro lado, hay algunos niños que no quieren enfrentar la realidad y se refugian en sus fantasías donde los padres se quieren mucho y van a volver a estar juntos muy pronto, enojándose enormemente ante cualquier comentario o señal contraria a sus esperanzas. No aceptan la separación de sus padres como una opción de familia; y tipos de familia hay muchos.
Ante estas circunstancias, lo más deseable es que los cambios en las rutinas familiares (que indudablemente habrán) para los niños sean lo más graduales posible, ya que a ellos se les hará más fácil adaptarse a estos cambios de a poco y no en forma brusca y tormentosa. Esto es, que ojalá no tengan que salir de su propio hogar todavía, que ojalá no sufran un cambio de colegio todavía, que ojalá empiezen a distanciarse (ver menos) al progenitor que sale de casa también en forma gradual, al menos que esté sufriendo violencia de algún tipo de parte de éste.
A los niños hay que explicarles siempre que ellos no son los culpables de la separación, que es normal que eso ocurra a veces en algunas familias, pero que no por eso sus padres los van a querer menos o van a dejar de ser importantes para ellos. Hay que hacerse el ánimo como papás de pasar más tiempo con los niños regaloneándolos, haciéndoles cariñito, pasando mucho tiempo con ellos para bajarles al máximo la angustia sentida. Y el progenitor que sale de casa tiene que organizarse durante la semana para también pasar algunos ratos con los hijos, sea en su casa o en algún otro lugar, porque dejar las visitas para los puros fines de semana es muy duro para los niños.
Se entiende que cuando existen dificultades tan serias en una relación de pareja que amerita la separación, los padres no van a estar con el mejor de los ánimos para apoyar emocionalmente a los niños, por lo tanto para estos padres también es muy importante contar con apoyo externo para estar lo mejor posible para sus hijos; y también los niños podrían necesitar apoyarse en otros para desahogar sus temores y rabias. En el entorno familiar podrían existir figuras que cumplan este rol como abuelos o tíos, pero también se puede acudir a otros significativos para los niños como sus profesores (es conveniente que los profesores sepan de sus dificultades vividas para que los puedan acoger mejor) y también, por supuesto, a profesionales externos como psicólogos.
Lo importante es hacerlos sentir que la experiencia dolorosa que viven es normal, que no tienen la culpa, que no los van a abandonar, que tiene un fin y que sus vidas seguirán más o menos parecidas a lo que estaban acostumbrados, si no, mejor.-
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