Desarrollo de la Personalidad (parte III)


Se ha visto que varios factores influyen en el desarrollo de la personalidad de niños y jóvenes, entre ellos están los biológicos, los culturales y también el de las experiencias personales.

Factor Experiencias Personales.

El primer aprendizaje social de los niños se da en el hogar, por tanto es en el ámbito familiar y sobre todo dado el vínculo con la madre, las técnicas de crianza, la atmósfera reinante en el hogar y los estilos de comunicación que se ocupen, que se va a ir moldeando su particular forma de ser.
Aunque los factores biológicos y culturales son muy importantes e influyentes, la historia de las experiencias personales pasadas y actuales del niño determinan aún más su personalidad. Un niño que posee una dotación genética específica, que además se encuentra en una sociedad determinada, va desarrollando su personalidad de acuerdo al tipo de vivencias y experiencias que tenga. No es lo mismo criarse en un hogar cálido y aceptante, que en uno hostil y castigador. No es lo mismo tener éxito en los estudios o en las actividades emprendidas, que errar constantemente y conocer fracaso tras fracaso. Estas experiencias de vida son muy importantes, ya que son unas de las determinantes que pueden ser manejadas a voluntad en pro o en contra de un favorable desarrollo socio-emocional.

Estabilidad de las características de personalidad.

Gracias a los estudios longitudinales es que se ha visto que el comportamiento y el tipo de personalidad de un niño de 4 o 5 años de edad suele mantenerse hasta la edad adulta. Muchas características de la personalidad establecidas tempranamente parecen ser estables y duraderas, por ejemplo la introversión, la dependencia, la tolerancia a la frustración y el ajuste social en general, son características que se mantienen prolongadamente. Igual sucede con la motivación de logro (a nivel escolar y luego laboral).
Sin embargo, aunque gran parte de los estudios realizados sean muy impresionantes, se debe mantener la cautela y no generalizar en exceso sus resultados. Sobre todo en aquellos que estudian a niños menores de 2 años, ya que la mayor parte de los rasgos estables analizados se comienzan a estabilizar durante el período de los 6 a los 10 años y muy pocos se estabilizan durante la edad preescolar.
Además, las correspondencias entre la conducta inicial y la conducta posterior, aunque positivas y significativas, están lejos de ser perfectas. Esto significa que mucha gente cambia realmente en algunas características como la motivación de logro, la agresividad o la dependencia, aunque para la población general estas características se conforman en la niñez y persisten toda la vida.-
Blog Widget by LinkWithin