Cuando se acaba el uso del post-natal...



En lo personal estoy muy cercana al tema mencionado en el título de esta entrada, ya que tengo una familiar cercana que hace poco debió partir al trabajo después de 6 meses de gozar intensamente con su primera hija. Y aprovecho de hacer algunas reflexiones al respecto ya que se me pidió hace poco mi apreciación al respecto en un medio digital -http://misretonitos.com/2012/02/21/volver-al-trabajo-versus-dejar-a-los-hijos/-.

Primero quisiera confirmar que efectivamente los niños pequeños (y no tan pequeños) pueden sufrir un poco de angustia cuando las madres vuelven al trabajo, sobre todo si la madre lo hace con alguna cuota de angustia o preocupación. Es muy importante por tanto que la madre vuelva lo más relajada y convencida posibe que su decisión de retomar el trabajo es la mejor para la familia en su totalidad (sopesando pros y contras de trabajar versus no trabajar). Los niños perciben el ambiente emocional de la casa y especialmente el tono emocional de la madre, por eso ella debe cuidarse especialmente de no transmitirle angustia al respecto a sus hijos.

Para una adecuada preparación tanto de la madre como del niño, la idea es que en la familia se vaya conversando con antelación al hecho, cómo se va a enfrentar ese momento en lo ideal. Que se sepa si la madre va a volver o no al trabajo y cuándo, en qué jornada laboral (idealmente que sea un ingreso paulatino, de algunas pocas horas afuera de la casa, para de a poco irlas aumentando). Por ejemplo conversar la posibilidad de trabajar algunas horas desde la casa (si el tipo de trabajo lo permitiera) o simplemente retomando una jornada laboral más breve con plan de ir aumentando las horas presenciales en forma programada. En este aspecto lamentablemente aún no hay muchas políticas de conciliación familia-trabajo en nuestro país, Chile, pero existen algunas empresas e instituciones que sí podrían -y lo hacen- "negociar" un retorno gradual de sus mujeres.

Con respecto a la persona que se quedará cuidando al bebé es lo mismo: la idea es que sea alguien que gradual y paulatinamente se vaya ganando la confianza y el cariño tanto del niño como de la madre, por lo que debiera empezar a reemplazar a la madre en sus funciones de atender al niño desde antes que ésta salga a trabajar. Debiera estar en casa un período mínimo de un mes antes aproximadamente, a la fecha que la madre ya no estará, para que así ella pueda "probar" y ver cómo se desempeña la nueva "niñera" y ver cómo se relaciona su hijo con ella. Eso le da tranquilidad a la madre, esencial para el buen desarrollo emocional también del bebé. Al momento de elegir a la persona, es esencial que tenga recomendaciones cercanas de alguien en quien uno ya confía o por último que haya sido evaluada  y aprobada por psicólogos especialistas en este rubro (existen servicios que evalúan la idoneidad de las nanas y las personas que estarán a cargo del cuidado de los niños).

Respecto a si es mejor mandar al bebé a sala cuna o tenerlo en casa, yo soy de la opinión que mientras el bebé esté muy pequeño y con su sistema inmunológico débil, es mejor dejarlo en casa al cuidado de niñera, o abuelos o tíos, e idealmente de éstos últimos. La familia debiera ser la primera opción para el reemplazo de la atención materna (por los vínculos afectivos que se establecen tempranamente y se supone serían más duraderos) y si no se puede contar con la familia, sería la opción de contratar nana o niñera. Esta debiera ser cariñosa y no usar jamás lenguaje despectivo o insolente con nadie (los niños aprenden por imitación); debiera ser cariñosa con sus propios hijos si los tuviera; debiera dejar sus problemas personales fuera de la casa (no contaminar a los niños con sus propios problemas); debiera ser capaz de poner límites firmes y consecuencias a los actos inapropiados de los niños (pero en común y previo acuerdo con los padres, por ejemplo jamás gritar o golpear a los niños).
Por último, se puede elegir la opción de  la sala cuna cuando ya no quedan mejores opciones, (no es muy recomendable dada la alta frecuencia de contagio de enfermedades entre los bebés cuando van a salas cunas, sobre todo en invierno).

Por último, en relación a las ventajas del trabajo fuera de casa (o emprendimiento remunerado) se supone que es recomendable, ya que la imagen que desarrollan los hijos de sus madres cuando trabajan fuera del hogar tiende a ser más positiva y valorada a la de aquellas madres que no tienen trabajo remunerado, pero siempre la madre debe valorar a su vez su trabajo y transmitirle ésto a los niños: su orgullo y convicción que es lo mejor para el grupo familiar. De este modo la experiencia del retorno se hace más llevadera y agradable para todos, incluído el bebé.-
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